Nintendo Labo ya es un éxito viral

By 18 enero, 2018Facebook, Marca, Tendencias
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El ‘enfado’ y el cachondeo ha hecho la bola promocional mucho más grande, facilitando captar la atención de los clientes: papás y mamás.

Daban bastante en el clavo los rumores y filtraciones que aparecieron en Gamereactor a media tarde de ayer. El misterio de Nintendo para Switch iba a ser una nueva propiedad intelectual ligada a “un periférico distinto a lo habitual”. De la parte oficial ya se sabía que sería algo enfocado principalmente al público infantil, con la intención de plantear nuevas formas de juego.

 Nintendo Labo es algo nuevo, una serie de objetos que no están dentro de la pantalla. Inevitablemente, iba a producir incontables reacciones y montajes en la Red fuera lo que fuese, sin importar su acabado o forma. Era algo con lo que sin duda contaba Nintendo, más incluso que en ocasiones anteriores. Porque viene de vuelta.

Hay que tener ese carácter innovador y sin complejos -y haberse marcado movimientos similares en el pasado- para presentar unas planchas de cartón que cuestan 80 euros (software de minijuegos incluido) como la forma de invitar a padres e hijos a invertir tiempo y dinero en su ya exitosa Nintendo Switch.

Pero daba igual que la propia compañía adelantara el enfoque de este anuncio. No importaba que lo separaran de sus famosos programas Nintendo Direct repletos de juegos de siempre, ni que especificaran de antemano que el producto se dirigía al público infantil. La bola viral estaba diseñada para rodar y hacerse enorme, incontrolable, desde el momento que se viera el primer pedazo de cartón, e incluso antes.

Esa bola se iba a ver empujada con toda la fuerza de la Red desde dos frentes. Por un lado estaba la expectación previa ante cualquier anuncio misterioso de Nintendo, de nuevo sin importar que la compañía especificara su target. Hasta el jugador más tradicional sabía que de ahí podía salir cualquier cosa (lo sabe desde 2005), y durante la última semana una serie de insiders e influencers sólo dedicados a ese público hardcore se pusieron a caldear el ambiente con rumores y filtraciones en diversas comunidades, probablemente bien instruidos.

El resultado fue según lo planeado: una expectación enorme para un anuncio siempre definido como menor, discreto. La relación inversa soñada por cualquier jefe de marketing. Hordas de amantes de los videojuegos especulando durante varios días sobre el qué será, tirando de hemeroteca e histórico para intentar clavar sus apuestas. ¿Y si se iba de las manos? No pasaba nada, mejor. A los que vieran arruinadas sus propias expectativas los pasaban al grupo 2 de inmediato, a empujar desde el otro frente.

Nintendo Labo es algo nuevo, ¡horror! Tan ridículo e irrisorio como genial y nunca visto, algo que llega a ser ‘insultante’ aunque no tenga nada que ver con algunos, quizá porque ya no soportamos la ida de olla, por mucho que nos pasemos cada año pidiendo más cosas nuevas y menos refritos.

Ya es tradición. ¿Un mando a una mano? Insuficiente. ¿Control sin botones? ¡Herejía! ¿Una tabla de equilibrios, una pantalla doble, un podómetro, 3D sin gafas? Sinsentidos, trucos, ofensas a los videojuegos. Viviendo en esta contradicción, hay una compañía que lleva dos décadas necesitando de esas salidas de tono, para llegar más allá de su público de siempre.

El segundo grupo estaba formado por todas las reacciones, tanto positivas como negativas, pero sobre todo la corriente hater y la que se tomara el tema a cachondeo; ellos estarían ahí para marcar números de récord excitando las comunidades. Así, lo más buscado de las últimas horas, aparte de “Nintendo Labo precio” (por supuesto, esas cifras en el centro de la polémica), es “Nintendo Labo Memes” y “Nintendo Labo Reacciones“. En este producto tan diferente, el humor, la sorna y por supuesto el drama artificioso de los youtubers iban a ser protagonistas sí o sí.

Así, aprovechando los sueños, las sorpresas y los enfados, Nintendo ha colocado una bomba viral muy económica en cuestión de horas. Muchos de los afectados por su radio de acción son usuarios ciertamente interesados en esta novedad desde el principio. Otros tantos son padres y madres periféricos a los que les empieza a picar la curiosidad y doler el bolsillo. Por eso la gran mayoría de los medios que ya han probado Nintendo Labo son periódicos generalistas.

Con esta estrategia Nintendo ha colado Labo en los comentarios del café de muchísima gente durante la jornada de hoy, en los muros de sus redes sociales, ya sea “mala publicidad”, rechochineo, chiste o admiración. Hoy muchos más se van a preguntar qué es Nintendo Labo y cómo funciona, y a lo mejor cogerán una cita para ir con la familia a descubrirlo a un taller Nintendo Labo Workshop y terminarán encargando su compra. A lo tonto, el Kit de Robot ya es número 1 de precompras en Amazon Estados Unidos, en cuestión de horas.

Por supuesto, todo esto no ha hecho más que empezar. El producto en sí lleva el tono viral impreso en su cartón, y a partir de mayo habrá una tercera vía de promoción contagiosa, formada por un sector de los usuarios finales. ¿Cuántos se dedicarán a enseñar cómo se hace y cómo se juega en Youtube? ¿Cuántos mostrarán sus creaciones customizadas más molonas en Facebook y Twitter, tanto en cuestiones de diseño artístico como en construcciones alternativas de cartón? ¿Cuánta gente buscará en Google “descargar gratis plantillas Nintendo Labo”, troqueladas para montar más modelos Toy-Con o como reemplazo de los que se hayan roto? Es nuevo, es de ver y tocar, es de enseñar, es barato de modificar y hacer especial, y la invasión mediática del usuario final llegará muy pronto.

Como apunte final, una de las diferencias de esta campaña de introducción tiene que ver mucho con los tiempos y el estudio de mercado, quizá más acertados que en ocasiones anteriores. La presentación de Nintendo Labo para Nintendo Switch deja a la segunda a salvo, completamente blindada ante los comentarios negativos. La consola híbrida primero se ha ganado la confianza de los jugadores de siempre (más adultos que de costumbre), a base de lanzamientos de juegos muy apetecibles durante sus diez meses de vida. Este producto no se ha entendido como el centro de Switch, ni como la premisa de toda su filosofía, a diferencia del Wiimote, el mando-tableta o las 3D sin gafas. A nadie se lo van a “meter con calzador” cuando compre una Switch. Se ve como otra idea loca de Nintendo, para bien o para mal, pero no deja a nadie indiferente. Ahora tocará estudiar cómo se traduce todo esto en éxito o fracaso comercial.